El objetivo del procedimiento, que contiene “Toxina Botilínica A” y se identifica entre las personas con la marca “Botox”, es prevenir las arrugas dinámicas causadas por los músculos mediante el bloqueo de los músculos en las áreas aplicadas. El principio activo de la toxina botulínica A se obtiene del microorganismo bacteriano llamado “Clostridium Botulinum” y si bien puede provocar una condición patológica llamada “botilismo” tras su exposición a altas dosis, también se utiliza con fines estéticos, especialmente en la zona facial cuando es utilizado en dosis terapéuticas. Tras la aplicación del botox en dosis terapéuticas con fines estéticos se puede conseguir una mejora visible, especialmente en las líneas de la zona superior del rostro (frente, entrecejo y alrededor de los ojos). De esta forma se consigue vitalidad y frescura en la apariencia y mirada de la persona.
El Botox se puede aplicar con fines estéticos a todos los grupos de edad mayores de 18 años que tengan problemas de arrugas, sudoración o rechinamiento de dientes. No se aplica a mujeres embarazadas y personas en período de lactancia.
Aunque la permanencia del Botox depende de factores genéticos de la persona, hábitos deportivos y factores ambientales, será de 4 a 5 meses en promedio.
El procedimiento de Botox se puede realizar 2 o 3 veces al año. Aunque es raro, se desarrolla resistencia en personas que se aplican botox con mucha frecuencia, por lo que se recomienda un máximo de 3 aplicaciones completas, incluidas las revisiones.
Después del Botox, los efectos comienzan lentamente el tercer día y el efecto alcanza su máximo el día 14. El primer día se debe evitar inclinarse hacia adelante, hacer expresiones faciales excesivas y lavarse la cara con agua caliente.
